martes, 19 de junio de 2007

Muerte en el Jockey Plaza / Percy North y la utopía neoliberal

Percy North hace unos días en el programa del fujimontesinista Lucrar.
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MUERTE EN EL JOCKEY PLAZA
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la tragedia de la discoteca Utopía hubiera ocurrido en Puno o Huancavelica, muchos limeños la habrían atribuido a la subsistencia en el Perú de un sector informal y atrasado, indiferente a criterios de modernidad y eficiencia. Pero la tragedia confirma que los peruanos nos parecemos más entre nosotros de lo que muchas veces creemos.Entre los factores que desencadenaron el incendio en el Jockey Plaza podemos apreciar la misma ilegalidad que en el derrumbe de la academia en Juliaca (también sin licencia de construcción ni de funcionamiento), en que murieron 9 estudiantes; la misma negligencia de colocar sacos de cemento sobre el techo de un colegio de Trujillo, tras lo cual el techo cedió y murieron cuatro niños; el mismo espíritu de lucro que permitió el ingreso descontrolado de personas al concierto de la Feria del Hogar, en que murieron 8 adolescentes; la misma ausencia de cualquier medida de seguridad que en la discoteca de Santa Anita.
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Y como ocurrió después de los desmanes del último clásico U-Alianza, todos los involucrados niegan cualquier responsabilidad, con el mayor cinismo. Claro, hay una patética diferencia.La discoteca destruida buscaba ser un espacio de elite. Para evitar el ingreso de peruanos no deseables, no se anunciaba en los diarios. Los afortunados, que vivían en ciertos barrios o tenían ciertos apellidos, recibían directamente las invitaciones para ser "socios" (en realidad, algo así como carnet de cliente frecuente). Por eso tenía ese nombre: aludía a un Perú de Utopía, donde algunos pudieran divertirse sin codearse con sus compatriotas más pobres o más oscuros. Divertirse, aunque en el Perú hubiera pobreza, aunque hubiera una ola de frío en el sur o aunque dos o tres fieras fueran torturadas en la mitad de la pista (confieso que me es difícil comprender qué puede llevar a un ser humano a bailar mientras se realiza un espectáculo tan cruel).Pero los chicos que murieron no estaban en Utopía, sino en el Perú, un país donde la corrupción y la negligencia pueden pesar más que las medidas de seguridad más sensatas.
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La improvisación y la falta de escrúpulos no es un problema de pobreza. La empresa Yanacocha ganaba millones de dólares, pero transportaba mercurio en condiciones precarias. El resultado fue la contaminación de centenares de campesinos de Choropampa. En la tragedia de Mesa Redonda, los propietarios de las galerías ganaban varios miles de dólares por semana.Se trata simplemente de una falta de valoración de la vida humana.Para quienes no tienen escrúpulos, la vida de los seres humanos, pobres o ricos, es un valor secundario. Los dueños del Jockey Plaza y la discoteca no lucen como un chofer de combi, pero manejan los mismos criterios morales de estos señores, para los cuales no vale la pena gastar en un botiquín o un extintor.
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La tendencia a poner el lucro por encima de la vida humana puede ser normal en estos tiempos neoliberales, pero por eso es fundamental que el Estado garantice los derechos fundamentales. Un local sin ventilación, sin señales de escape, sin seguridad, donde se tortura animales y se tienen criterios racistas de admisión.. Suena monstruoso, pero no es sorprendente que funcionara en el Jockey Plaza, que siempre ha buscado tener vocación de extraterritorialidad y hacer pensar que el Perú y sus aburridas leyes están muy lejos. Un ejemplo es que los vigilantes no usan el uniforme prescrito por las normas y seguro por ello, impidieron el acceso a los bomberos, como había ocurrido hace unos años, cuando hubo otro incendio nocturno en el local de Saga Falabella. El centro comercial ha recibido múltiples críticas de Defensa Civil, debido al hacinamiento, corredores obstruidos por vehículos, un estacionamiento sin señalización, puertas reducidas, pero a los propietarios, las leyes o las autoridades no les importan.
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Y no es el único lugar donde las normas mínimas de seguridad brillan por su ausencia.Pensemos, en los nuevos locales de Ripley en San Isidro y Miraflores.¿Cómo podrían miles de compradores evacuar la tienda en caso de incendio? ¿Por esa pequeña puerta de entrada? ¿Y cómo sortearán los pasillos obstruidos por mostradores de lujosos productos? Y si quiere más negligencia aún, basta darse una vuelta por Larcomar o Marina Park.¿Por qué los locales de Ripley pueden ser muy seguros en Chile, pero no lo son en Lima? ¿Es que la vida de los limeños vale menos que la de los chilenos? Simplemente que los constructores saben bien que en el Perú los funcionarios son menos estrictos y confunden muchas veces "inversión extranjera" con "impunidad extranjera" (es decir, extranjeros que se incorporan a la masiva impunidad nacional).
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Otro ejemplo se aprecia en las calles, donde los avisos de Punto Visual y Clear Channel bloquean la visión de conductores y peatones. Todos los días se producen accidentes, como las mujeres policías atropelladas hace dos semanas cerca al fatídico Jockey Plaza, pero nadie pretende afectar el interés de la empresa que coloca los avisos.Muchos, inclusive, llevan propaganda municipal. Si queremos que esto ya no se repita, la solución es tajante: Larcomar, el Jockey Plaza, Marina Park y Plaza San Miguel, deberían dejar de atender al público hasta que Defensa Civil y los bomberos establezcan rutas de evacuación claras, realicen los necesarios simulacros y clausuren los locales que sea necesario clausurar.Es fundamental que las construcciones en el Perú vuelvan a contar con la aprobación de los bomberos, como era hasta hace unos años. En estos momentos se está construyendo un Megacentro en el Cono Norte. Todavía los constructores están a tiempo de que no se convierta en otra trampa mortal. Hasta que estos lugares sean remodelados, si usted quiere evitar morir aplastado cuando va a comprar ropa, evite los grandes centros comerciales: son tan inseguros como Mesa Redonda.Olvidemos el prejuicio de que la seguridad o la eficiencia están ligadas a alguna clase social.
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Si quiere evitar morir quemado cuando se divierte, mejor organice una fiesta en una casa. Las discotecas en el Perú, sean racistas o no, son lugares peligrosos. Creer que los peruanos no podemos pensar en la seguridad es un fatalismo absurdo. Miles de personas han adquirido el SOAT, dos meses antes que sea obligatorio.Varios locales de Wong y Santa Isabel que eran estrechos y riesgosos han sido remodelados recientemente. Hace unas semanas, se prohibió otro clásico en Lima, lográndose evitar cuantiosos daños a la vida y propiedad de los vecinos de La Victoria. Con el mismo criterio de prudencia, el alcalde de La Molina prohibió que el concierto de Los Prisioneros se realizara en un distrito cuyas estrechas avenidas podían colapsar. Si el alcalde de Surco hubiera tenido el mismo cuidado por sus vecinos, simplemente habría clausurado Utopía.Cuando Santo Tomás Moro acuñó ese nombre, imaginó una isla donde todos los ciudadanos eran iguales, la propiedad era común y el oro era despreciado.¡Qué diferente de la infame Utopía del Jockey Plaza!

3 comentarios:

  1. Muy interesante e informado tu articulo. Haz dado en el clavo, la informalidad atraviesa toda la sociedad y es la causa que ocurran estas cosas. Y si causo tanta atencion fue porque como dices se trataba de la elite.

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  2. El artículo es de Wilfredo Ardito. Saludos.

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  3. En lo que se refiere a utopia haz escrito con mucha informacion, pero solo de un lado; lo que la prensa difundio, en la cual hay muchos errores, por el sensacionalismo y la ligeresa con la que se investigan los temas.
    Estoy de acuerdo contigo en que despues de mucho dolor y castigo no hemos avanzado mucho.
    Me interesan mucho tus comentarios e ideas. Si desas escribirme feliz de contestarte. percynorthx100@hotmail.com

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