lunes, 28 de mayo de 2007

Mercado de Santa Anita: La ultima tarde.

Los comerciantes sitiados, como buenos campesinos tenían la esperanza de cavar un pozo para abastecerse de agua subterranea ante el criminal corte de este servicio público por parte de la policia con la complicidad en el silencio de la "defensorìa del pueblo" que a lo "judas" y para las cámaras de tv dejo botellas de agua mineral en la puerta del Mercado. ¿Porque la defensoría no se pronunció dias antes cuando el servicio de agua era cortado o porque no facilitó el acceso de cisternas que fueron impedidas de ingresar al mercado por la policía?
Horas antes del desalojo, campesinos y comerciantes del mercado de Santa Anita marchan con pancartas que aluden a sus provincias de origen, buscando la solidaridad de sus paisanos en Lima, solidaridad que fue repelida por el estado que ineditamente suspendió las garantias constitucionales y declaró en estado de emergencia el distrito de Santa Anita impidiendo el libre transito de las personas que el fin de semana empezaron a organizarse y a manifestarse en los alrededores del mercado. En contraste con el supuesto atropello a la libertad de expresión en Venezuela, los manifestantes venezolanos en contra del cierre de RCTV no fueron impedidos de expresarse en los alrededores ni en las paredes de la televisora.
Programa a las 11 con Belmont. Tema: el problema de la television peruana. El reconocido psicoanalista Artidoro Cáceres, vetado por la tv fascista, comenta sobre la obligación del estado de proteger a la infancia ante cualquier riesgo o peligro y como esto no se cumple por ejemplo bajo la coyuntura del desalojo del mercado de Santa Anita cuando el estado declara por todos los medios que está ahí para proteger a los niños del mercado pero en la practica no defiende a la niñez de la agresión diaria de la tv.

2 comentarios:

  1. Las cosas como son:

    Finalmente quedó al descubierto que la gran mayoría de quienes ocuparon el MMSA, no eran comerciantes ni productores agrarios, sino simplemente ocupantes precarios de un terreno invadido, casi todos inmigrantes sin domicilio en la capital, que con la esperanza de conseguir una vivienda y un negocio, se instalaron con sus familias en el recinto, al que habían convertido en un virtual asentamiento humano.

    Es cierto que estos ocupantes no eran delincuentes, sino personas de escasos recursos, que fueron engañadas, utilizadas, y estafadas por traficantes de terrenos, como Porras y Nieto. Este último que será recordado por haber dicho que se quedaría hasta morir, y que fue uno de los primeros en abandonar el lugar, escabulléndose entre la gente a la que había jurado defender.

    Es evidente que la verdadera motivación de los "dirigentes", como Porras, Nieto y sus secuaces, que durante casi cuatro años se apropiaron del Mercado, no era la de favorecer o defender a los supuestos "productores", sino la de enriquecerse, a costa de un bien ajeno y de las esperanzas de gente humilde, a quienes esquilmaron cobrándoles anticipos por la venta de los puestos, cuotas de asociados y otro tipo de contribuciones, llegando finalmente al extremo de retener a muchos de ellos dentro del mercado, en contra de su voluntad.

    La verdadera lección de todo esto, es que en el Perú, la justicia no se aplica por igual a todos. Sólo hay que ver los casos de los terrenos de la costa verde, "invadidos" por restaurantes y clubes; las playas del sur, que por Ley deberían ser de acceso público, convertidas en guetos exclusivos, a los que nadie que no sea "socio" puede ingresar; las tierras de campesinos, compradas a precio vil y mediante engaños por poderosas empresas mineras; y aquel terreno ocupado por una gran empresa de supermercados, que se niega a pagar el alquiler y que tiene el descaro de anunciar que soló se irá cuando concluya el juicio de desalojo.

    Está muy bien que en el caso del MMSA se haya cumplido con la Ley, pero está muy mal que no se haga lo mismo contra ese otro tipo de invasores, que mediante el poder económico y el chantaje de la publicidad pagada, dictan aquello que la prensa debe publicar y difundir, y también aquello que se tiene que ocultar.

    Orwell.

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  2. Hay una persecucíon cobarde contra Nieto, que en realidad es un ajusticiamiento mediatico donde la prensa arrastrada no se pregunta si todo lo encontrado no habrá sido "sembrado" o porque no se utilizó dicho arsenal. Tambíen queda demostrada la complicidad y la hipocrecía de la defensoría.

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