
".. Y recorro un largo pasillo, bajo cámaras de televisión, que una época estaba atiborrado de gente que entraba y salía de Gaza. Ahora, desde el cerco israelí, está desierto.
Mientras avanzo pienso en el libro que estaba leyendo en el taxi. La primera obra de Amira Hass, periodista judía que se fue a vivir en Gaza para conocer el día a día de los palestinos bajo la ocupación. Una mujer brillante, de un gran coraje, que es acusada por muchos de traidora y antisemita pues defiende que, para terminar con la violencia, Israel debe abandonar Palestina.
Amira Hass vivió en los años noventa en Gaza, donde escribía para el periódico Haaretz. En su libro, Drinking the Sea at Gaza, afirma que lo hizo porque eso es lo que le enseñaron sus padres, dos supervivientes del Holocausto. Su madre le dijo que mientras la llevaban al campo de concentración el tren se detuvo en una estación, y las mujeres alemanas que estaban allí las miraban con indiferencia, mientras ellas iban abarrotadas en los vagones, como animales, rumbo a la muerte.
"Cuando veas a alguien padecer una injusticia, no lo mires con indiferencia, haz algo", le enseñó. Y es por esta razón, según explica en su libro, que dejó su acomodada vida en Tel Aviv y se fue a vivir con los palestinos, para dar testimonio al mundo de su sufrimiento, para no permanecer indiferente ante las injusticias que padecen, a esos trenes en los que están atrapados, como animales, y que los llevan a ninguna parte.
Otra frase del libro de Amira Hass reverbera en mi cabeza a medida que camino hacia el lado palestino del check point. Cuando un israelí quiere mandar a otro a la mierda, no le dice vete al infierno, sino: ¡Vete a Gaza!".. / articulo completo
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